Si estás muy interesado o interesada en una persona, si piensas en ella constantemente, si se te acelera el pulso cuando la tienes delante, las pupilas se te dilatan y sudas profusamente en ciertas áreas corporales, de verdad, no sé a qué estas esperando: tírale los tejos a esa persona.

Tirar los tejos es sinónimo de asincerarse con la «persona que te hace tilín» y declararle tu amor sincero. Obviamente estas cosas no son algo fácil y si la posibilidad de «cagarla» existe la verdad es que «echa a cualquiera para atrás». Es una locución verbal que se suele usar en un ambiente distentido, coloquial.

Ejemplos

«No voy a tirar los tejos a Eugenia mientras tenga novio»

«Nunca he tirado los tejos a nadie porque soy muy tímido»

«En los paises nórdicos son las chicas las que tiran los tejos a los hombres»

«A veces es muy embarazoso que alguien te tire los tejos»

Expresiones similares a TIRAR LOS TEJOS

Hay muchas maneras de expresar esta valiente acción. Aquí sólo te muestro un pequeño puñado de ellas

1) Tirar los trastos. Es la más parecida de todos y mucho más general, ya que «trastos» engloba a cualquier tipo de objeto, incluido un «tejo».

«Ya no me quiero callar: mañana le tiro los trastos»

2) Declararse. Este verbo es el más clásico camino para dar a conocer el sentimiento amoroso que uno lleva dentro.

«Tras declararse le pidió matrimonio»

3) Abrir el corazón a alguien

«Ella le abrió el corazón y él ni se inmutó»

4) Asincerarse. Se trata de un verbo con significado amplio pero que en el contexto de una relación sentimental no deja lugar a dudas.

5) Confesar el amor a alguien.

6) Decirle a una persona que andas por ella. Esta es la manera asturiana de contar a una persona que la quieres y por lo tanto, una de las primeras que personalmente he usado 🙂 , por haberme criado en estas tierras. Desconozco el alcance de semejante forma en otros lugares del mundo hispanohablante.

«Tengo algo que decirte: ando por ti»

Origen de la expresión TIRAR LOS TEJOS





Hace años, cuando los niños aún jugaban en la calle, existía un entretenimiento llamado «tejo». Se clavaba un palo en la tierra y después, usando trozos de tejas o similares, se trataba de derribarlo. En caso de no hacerlo también tenía valor lograr situar el tejo lo más cercano posible del palo.

Por lo visto, los chicos más avispados solían lanzar el tejo cerca de chicas por las que estaban interesadas y así poder iniciar una conversación en el momento de tener que recolger el trozo de barro cocido.

Hay una versión paralela correspondiente con lugares como Asturias en donde los tejos, un tipo de arbusto de hoja perenne, eran usados en un juego completamente similar al anteriormente descrito, pero en vez de tejas se lanzaban ramas de tejos y llamativamente solían caer muchas veces cerca de un amor pretendido que del palo objeto del juego.